domingo, 23 de octubre de 2016

IMPORTANTES ALIMENTOS MORADOS, CON ACCIÓN ANTITUMORAL

Hace unos días asistí a una conferencia en la que el doctor Xavier Uriarte nos comentó la importancia de incluir alimentos de color morado en nuestra dieta. Y es que la Naturaleza nos regala gran variedad de matices para poner en nuestra mesa. Tenemos desde el verde de la clorofila al arcoiris amarillo-naranja-rojo-morado de las carotinas, ricos en propiedades medicinales, acción antioxidante y antitumoral. Pero además, los antocianos, pigmentos morados que pueden ir desde el rojo al azul, son de especial relevancia, y deberían tener un lugar destacado en nuestros menús diarios.

Propiedades de los antocianos
Además de ser potentes antioxidantes, numerosos estudios relacionan estos pigmentos con una inhibición del crecimiento de distintos tipos de tumores. Por otro lado, y entre otras cosas, ayudan a cuidar la retina y el sistema circulatorio.

Qué alimentos los contienen
Granada, uva negra, cerezas, ciruela negra, arándanos, moras, grosellas, fresas, zanahoria morada (afortunadamente rescatada por algunos agricultores ecológicos), patata morada, remolacha, rabanitos, cebolla morada, col lombarda, acelgas rojas, judías pintas...

En qué cantidades y cómo se deben tomar
Nuestro organismo aprovechará mejor sus propiedades si se toman con moderación pero de forma habitual, ya que "pegarse un atracón" puntual de poco servirá, pues el cuerpo sólo puede asimilar de una vez hasta cierta dosis. También es importante tener en cuenta, que si queremos alimentos ricos en antocianos y en antioxidantes en general, es mejor que sean de temporada y cultivados por productores locales, cercanos al lugar donde vivimos. Y, por supuesto, siempre que sea posible, escojamos productos ecológicos, porque ¿tiene algún sentido buscar las propiedades medicinales de una uva negra que podría ir aderezada con restos de agrotóxicos cancerígenos o neurotóxicos?

EJEMPLOS DE OPCIONES MUY FÁCILES Y VEGANAS CON EL MORADO COMO PROTAGONISTA
Aquí os dejo algunas ideas muy sencillas, para ver cómo podemos incorporar fácilmente los alimentos morados en nuestros menús diarios.

DESAYUNO
Comenzamos la mañana con un zumo de granadas recién exprimido. Hecho en un minuto con el exprimidor de cítricos ¿recordáis que lo vimos en otra entrada?

Y como plato fuerte para darnos energía un buen bol de gachas de avena con uva. Se prepara calentando una taza de agua con dos cucharadas de copos de avena. Lo dejamos a fuego suave hasta que la avena espese, normalmente en menos de 5 minutos está. Ahora sólo tenemos que mezclar la avena con unos granos de uva negra, uvas pasas o ciruelas pasas, y almendras crudas al gusto. Está delicioso, no necesita ningún endulzante adicional y tiene un buen poder saciante y es nutritivo.

COMIDA
Y ¿qué mejor que comenzar la comida de mediodía con una buena ensalada multicolor? En este caso con el morado como color destacado gracias a la zanahoria morada, remolacha, col lombarda, rabanitos y algunos granos de uva.

Y de segundo, no podían faltar en nuestro menú morado las judías pintas.

CENA
Las cremas y sopas de verduras son una opción muy rápida y fácil para aprovechar los colores de la naturaleza a diario en nuestros platos. Se pueden tomar frías o calientes, y podemos adaptar su espesor a nuestro gusto dependiendo de la cantidad de agua que añadamos.
Sólo tenemos que cortar varias verduras en trozos medianos, cubrirlas con agua y ponerlas al fuego. Una vez comience a hervir, tapar, y cocer a fuego suave durante media hora. Después añadimos una pizca de sal marina, un chorrito de aceite de oliva de primera presión en frío, y trituramos. Ya está. Como veis con muy poco trabajo y en tan sólo media hora de cocción, tenemos una sopa imposible de superar por todas esas opciones comerciales vacías de nutrientes vivos, y cargadas de aditivos.
En este caso, como el tema es el morado, la crema de verduras lleva calabaza, cebolla, zanahoria morada y remolacha.


Desgraciadamente, con la pérdida de la soberanía alimentaria de los pueblos no siempre resulta fácil conseguir frutas y verduras frescas cultivadas cerca de casa. Si queremos un futuro con una despensa llena de alimentos ricos en nutrientes y con el mínimo impacto ambiental para el planeta y la salud de los seres vivos, tenemos que apostar desde cada hogar por apoyar a los productores locales. Es demencial e irresponsable consumir frutas y verduras que han recorrido miles de kilómetros y que podrían haber crecido en tierras fértiles cercanas. Recuperar el sentido común y la soberanía alimentaria es urgente, y sólo es posible si cada una asumimos la responsabilidad que sí tenemos.


IMPORTANTE:
ESTA INFORMACIÓN TIENE SÓLO FINALIDAD INFORMATIVA, PERO NO ES, NI SUSTITUYE, LA CONSULTA, TRATAMIENTO O DIAGNÓSTICO DEL PROFESIONAL DE LA SALUD COMPETENTE. 


Fátima Solé
Blogger, youtuber, naturópata.


BIBLIOGRAFÍA
Lo que Podemos Hacer Cuando Pasamos un Cáncer, Xavier Uriarte, autoedición del autor, abril 2015.

ENLACES

martes, 11 de octubre de 2016

COMENTANDO LIBROS: "Plantas y Flores Medicinales" y "Hacia la Autosuficiencia en Casa"


En esta sección comento brevemente libros de salud natural (cuerpo y mente) y va dirigida a quienes tienen interés por este tipo de publicaciones, por si les pudiera servir de orientación en un momento dado. Encontraréis desde libros recientes hasta libros descatalogados. Todos son comprados por mí y no tienen ningún tipo de afiliación, por lo que la opinión es totalmente independiente. Los libros descatalogados se pueden encontrar, con suerte, en el mercado de segunda mano, en bibliotecas, o también se puede explorar la opción de impresión bajo demanda que ofrecen cada vez más editoriales.


PLANTAS Y FLORES MEDICINALES 
Aldo Poletti, Parramón ediciones, 1983.
Este libro me parece un estupendo manual de consulta rápida sobre las propiedades y usos de distintas plantas y flores medicinales. Está redactado de forma sencilla y breve, pero ofrece suficiente y valiosa información en sus poco más de 200 páginas.
Su punto fuerte es que dedica un espacio destacado al modo de empleo específico para cada planta, por lo que puede ser un aliado magnífico cuando tenemos dudas sobre qué preparados podemos hacer con una planta. Explica cómo hacer tinturas, vinos, aceites, polvos, baños, pomadas, jarabes, compresas, emplastos, macerados... y todo adaptado a cada planta en concreto. Además al principio tenemos un pequeño resumen de todos los tipos de recetas.

Así, por ejemplo, si consultamos el romero, no sólo conoceremos sus propiedades, qué partes se utilizan, cuándo es mejor recolectarlo y cómo se conserva, también sabremos cómo hacer la infusión, el macerado en vino, la tintura, o el uso externo en cocimiento y fricciones. Y si procede, menciona el uso de la esencia (aceite esencial), tanto en uso interno como externo.

Al final del libro tenemos un pequeño vademécum de un par de hojas, de las plantas más indicadas para los distintos desequilibrios de salud, que puede venir muy bien como consulta rápida y orientación.

Lo que menos me gusta
A pesar de que contiene información muy valiosa, al ser un libro poco extenso, a veces se echa en falta alguna planta importante como la caléndula, o más preparados que se pueden hacer con muchas plantas como macerados en aceite.
El orden de las plantas en el libro está organizado por los colores de sus flores, algo que a efectos prácticos a la hora de buscar una planta resulta un poco engorroso y hay que recurrir al índice siempre para encontrar la página de la planta en concreto.
Si bien está ilustrado con fotografías grandes de calidad media, al no venir respaldadas por datos que faciliten la identificación, no es un libro para ayudarnos a reconocer una planta.

Sin embargo, y a pesar de sus limitaciones, este es un manual ideal para quienes comienzan a familiarizarse con los usos de las plantas y sus preparados. Y un libro al que seguro recurriremos más de una vez para consultar si lo tenemos en nuestra biblioteca natural.


HACIA LA AUTOSUFICIENCIA EN CASA
Annie-Jeanne Sauvage, Ediciones La Fertilidad de la Tierra, 2015.
Si os gusta ser autosuficientes en casa y elaborar, con ingredientes naturales, desde productos para la despensa, limpieza, cosméticos, y hasta los básicos para el botiquín natural, vais a disfrutar leyendo y practicando la gran variedad de recetas que ofrece este libro.

De sus 272 páginas, dedica 153 a la despensa, recuperando métodos tradicionales para conservar frutas, verduras, preparar alimentos fermentados, y mucho más. Chucrut, mermeladas y confituras, yogures, queso, pan, dulces, o aceites y vinagres aromatizados, son algunas de las variadas propuestas que la autora rescata del olvido. Me han sorprendido gratamente la gaseosa de flores de saúco y la sidra de fresno.

La sección dedicada a los productos de cosmética natural es muy completa ya que incluye todo tipo de recetas, desde colonias, perfumes, geles, champús, cremas, dentífricos, lociones, aceites, jabones, brillos de labios y hasta tintes vegetales.

Igualmente repleta de opciones es la parte enfocada en los productos de limpieza natural, en la que encontramos desde detergentes y ambientadores, a desincrustantes para el baño. Si seguís este blog, ya conoceréis el uso de las nueces de lavado o de la saponaria, pero puede que os sorprenda un detergente hecho a base de ceniza, del que me ha alegrado descubrir la receta.

También encontraréis un capítulo dedicado al botiquín natural, breve pero muy completo, ya que explica cómo hacer macerados básicos como tinturas y aceites, y ofrece varias recetas de ejemplo. Incluye además algunas ideas de ungüentos, y me ha gustado ver que no se olvida de la arcilla.

Su diseño es alegre, ameno y repleto de ilustraciones. Está cuidado al detalle, lo que lo convierte en una estupenda opción para regalar.

Lo que menos me gusta
Lo que menos me ha gustado, es que algunas recetas incluyen emulsionantes comerciales, y otras de de gel y champú tienen como base jabón, en lugar de ser 100% de elaboración casera con ingredientes naturales.
Además, para quienes seáis vegetarianos como yo, el espacio dedicado a preparación de carnes, embutidos, patés y demás, os va a sobrar.

Aún así, sin duda este es un libro excelente y valioso, que merece un lugar destacado en nuestra biblioteca de autosuficiencia natural.



BREVE:
LIBROS PARA CULTIVAR LA FORTALEZA INTERIOR
Y para finalizar una breve recomendación de un libro que puede ser una magnífica herramienta de apoyo para cultivar la fortaleza interior en cualquier circunstancia: Ser Feliz en Alaska, de un psicólogo que me encanta, Rafael Santandreu. Mentes fuertes contra viento y marea. Si nunca habéis leído nada de este autor, os aconsejo que escuchéis alguna de las muchas entrevistas suyas que circulan por la red.
Una de las mejores cosas que podemos hacer como seres humanos, es cultivar la riqueza de recursos internos que todos poseemos para vivir felices, fluyendo con lo que la vida traiga. Este tipo de lecturas que nos facilitan herramientas importantes, son pequeñas grandes joyas en el camino de autoconocimiento y fortalecimiento del equilibrio interno. Por eso, a partir de ahora, incluiré una breve recomendación de este tipo de lecturas al final de mi comentario de libros. Mens sana in corpore sano.

Fátima Solé
Blogger, youtuber, naturópata.

domingo, 9 de octubre de 2016

CATAPLASMAS DE ARCILLA CONTRA TUMORES

Las cataplasmas para combatir manifestaciones tumorales en el organismo han sido muy utilizadas tradicionalmente. Por ejemplo, Maria Treben en sus libros destaca la importancia de las cataplasmas de cola de caballo al vapor contra tumores.

Además de las plantas, la tierra medicinal se ha usado en cataplasmas desde la antigüedad. Plinio el Viejo (23-79 d. C.) relata en su Historia Natural (libro XXXV - LVII) cómo los médicos de la época utilizaban arcilla de Cimolia de color blanco y otra con tonalidad púrpura para curar tumores. El destacado sacerdote y naturópata Sebastian Kneipp, precursor de la balneoterapia actual, reservaba también a finales del siglo XIX un lugar importante para las cataplasmas de arcilla en sus tratamientos contra el cáncer. Y hace unas décadas, el francés Raymond Dextreit, uno de los padres de la geoterapia moderna, recopiló en sus libros información y testimonios del uso de la arcilla medicinal contra tumores.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el uso de la arcilla generalmente ha formado parte de un conjunto de prácticas naturales, como la adecuación de la dieta, toma de infusiones y jugos naturales, ejercicio, sudoración, baños solares, hidroterapia, relajación, solución de conflictos emocionales... Además de que a menudo se alternan con fomentos de plantas, por lo que la arcilla estaría actuando en sinergia con el resto de elementos.

IMPORTANTE: Los contenidos compartidos aquí tienen sólo finalidad educativa e informativa, pero en ningún caso sustituyen ni son, la consulta, tratamiento, o diagnóstico del profesional de la salud competente. El uso e interpretación que cada uno dé a la información aquí compartida es responsabilidad suya.

QUÉ ARCILLA USAR 
Lo ideal serían las arcillas más cercanas al lugar donde vivimos y que nos garanticen que vienen limpias y libres de contaminación y que han sido expuestas al sol.

Por otro lado, cada persona es única y la sinergia que se produce entre la persona, el problema concreto que padece, y una determinada arcilla, también es única. Si después de unos días de uso se nota incomodidad durante el tiempo de aplicación de la cataplasma y el organismo parece no adaptarse a esta, lo habitual es cambiar a otro tipo de arcilla hasta encontrar la que a esa persona en concreto le siente mejor. Ante la duda, se suele comenzar con arcilla verde, o montmorillonita.


Más ideas
Si se quiere aplicar una cataplasma en zonas de superficie curva como el pecho de la mujer, las arcillas más gruesas facilitarán su adhesión.


CÓMO HACER LA CATAPLASMA
Una de las formas más habituales de hacerla es:
  • Colocar la arcilla en un recipiente de cristal, cubrir con agua sin cloro a temperatura ambiente (agua de manantial, filtrada... etc.). Dejar un tiempo hasta que el agua se absorba. Después remover con una cuchara de madera, y añadir más arcilla o agua si fuese necesario. La consistencia final debe ser de una pasta densa, que aguante sobre un paño sin deshacerse. 
Más ideas
Al preparar la mezcla hay que tener en cuenta que es más fácil rectificar añadiendo arcilla, por lo que es mejor echar un poco más de agua al principio y agregar arcilla después si fuese necesario.
Si se tiene mucha prisa se puede preparar la masa mezclando directamente el agua y la arcilla. Remover hasta obtener la consistencia deseada.
En lugar de agua se puede hacer la masa con infusiones de plantas.
La arcilla se puede dejar hecha para ser usada durante varios días. Un método sencillo de guardarla es en un recipiente de cristal tapado con un plato y mantener en un lugar fresco alejado de fuentes de calor y de corrientes de aire.

CÓMO APLICAR LA CATAPLASMA
Dependerá del área donde se vaya a poner, pero generalmente se suele utilizar así:
  • Extender la arcilla sobre un paño de tono claro de tela natural (algodón, lino, cáñamo...), o sobre varias capas de papel de celulosa sin tinta que no esté blanqueado. También sirve una hoja de vegetal resistente como la de col. El grosor de la cataplasma dependerá del caso, pero puede ser desde unos milímetros, hasta un par de centímetros. Se coloca la parte de la arcilla directamente sobre la piel, y la persona se abriga bien.
  • El tiempo de aplicación: en el caso de tumores internos, y para evitar reacciones o que pudiera extenderse debido a la potente acción de la arcilla, se comienza la primera semana con cataplasmas muy finas durante unos minutos, una vez al día. Progresivamente se aumenta el grosor de la misma hasta 2 cm., llegando a 2 ó 3 aplicaciones diarias. El tiempo de aplicación no debe superar nunca las 3 horas. Sobre los tumores externos se suelen aplicar cataplasmas gruesas de 2 cm. durante una hora, y se van renovando sucesivamente a lo largo del día. A medida que se mejora, la duración de las cataplasmas aumenta a 2 horas. En el caso de que se sienta incomodidad o calor en la zona, o que la arcilla se seque, hay que retirar la cataplasma. Estas aplicaciones pueden continuar durante meses o incluso años.
  • Una vez transcurrido el tiempo de uso, se retira la cataplasma, y se acaban de limpiar los restos ayudándose con agua (sin cloro), o con agua (sin cloro) y sal marina. Si ha quedado algún resto de arcilla pegado a la piel, nunca hay que arrancarlo, sólo mojar con agua hasta que se desprenda por si solo. En heridas o llagas a veces queda un poco de arcilla pegada, con el paso del tiempo se irá soltando por sí misma. La arcilla ya usada se debe desechar.
Más ideas
La arcilla también se puede extender directamente sobre la piel, y sobre ella colocar el paño antes mencionado.
En el caso de áreas con vello o cabello, se puede poner una tela o gasa fina de
algodón entre la arcilla y la piel para evitar incomodidades, aunque la acción de la arcilla así disminuye.

PRECAUCIONES
La arcilla no debe entrar en contacto con metales que pudieran soltar residuos, ni con plásticos, recipientes barnizados, etc. Lo mejor es utilizar recipientes y utensilios de cristal grueso, madera, porcelana... o en su defecto, de acero inoxidable.

Las personas muy débiles no suelen tolerar bien una cataplasma de arcilla. En ese caso se suelen hacer aplicaciones breves de un paño que se ha humedecido en agua arcillosa o en arcilla líquida, bien escurrido y tapado con otro grueso seco, abrigándose bien.

Si se han de poner cataplasmas sobre varios órganos importantes, se van alternando, nunca se ponen varias cataplasmas a la vez.


UNA REFLEXIÓN: TIEMPOS COMPLICADOS EN CUANTO A TUMORES
Vivimos tiempos complicados en cuanto a los tumores. Su aumento es vertiginoso y las estadísticas dejan claro que en pocos años una gran parte de la población los padecerá o habrá padecido. Sin embargo, algunos especialistas afirman que muchos de estos tumores no darían nunca problemas, o desaparecerían por sí solos, y que que se podría estar sobrediagnosticando y tratando a millones de personas por cánceres que no lo son, algo sobre lo que deberíamos reflexionar y contrastar antes de someternos a tratamientos agresivos, invasivos y tóxicos.

Hemos olvidado lo que es vivir en armonía con las normas de la Naturaleza. Como consecuencia de esto todos los días liberamos al ecosistema externo e interno (nuestro cuerpo) miles de sustancias sintéticas y radiaciones potencialmente cancerígenas. No se respeta el principio de precaución, ya que pocas son evaluadas por su impacto sobre la salud a medio-largo plazo antes de ser comercializadas. Prima el "crecimiento" y "desarrollo" antes que el sentido común y la salud.

Metales pesados, pesticidas, herbicidas, radiaciones ionizantes y no ionizantes, organismos modificados genéticamente, disruptores endocrinos en cosméticos, alimentos, productos de limpieza, utensilios de cocina y hasta en la ropa, aire contaminado y agua de poca calidad... una lista interminable de elementos cotidianos con potencial cancerígeno, neurotóxico, o que puede afectar a la fertilidad. Pequeñas cantidades "dentro de la legalidad" de tóxicos, procedentes de muchas fuentes, cuyo efecto cóctel se desconoce porque nunca se ha estudiado.

Los "inteligentes" seres humanos nos empeñamos en seguir buscando "la cura del cáncer", pero el interés por ir a la raíz, a las verdaderas causas, es nulo. Apenas se financian estudios epidemiológicos, porque demostrar que un tóxico ambiental mata y destroza la salud no está bien visto, "quita puestos de trabajo", hace "perder mucho dinero", o "crea alarma social"... Se invierte en investigaciones carísimas para descubrir medicamentos más caros aún, y poco importa si las causas del mal siguen ahí, porque no interesa verlas. Se da la paradoja de que hasta las campañas para recaudar fondos como las del lazo rosa, están respaldadas por la misma industria que contamina con sustancias cancerígenas.

Y de esto formamos parte todos. Cuando sabemos, por ejemplo, que un herbicida o un pesticida es sospechoso de ser cancerígeno o neurotóxico, que acaba con la biodiversidad y provoca malformaciones infantiles, pero seguimos fumigando con él aunque existan alternativas para hacerlo con una sustancia inocua. O apoyamos a quienes fumigan comprando sus productos.

La responsabilidad para conseguir cambios a gran escala comienza desde el individuo. Y esta responsabilidad va éticamente y por justicia más allá de nuestro tiempo, ya que buena parte de estos tóxicos causan daño heredado transgeneracional. Es decir, muchos de los cánceres y enfermedades hereditarios, en realidad podrían ser daños por tóxicos transmitidos de padres a hijos. Si de verdad nos preocupa que la gente enferme de cáncer, dejemos de contribuir al envenenamiento de este bello Planeta y de las células de quienes lo habitamos.


Fátima Solé
Blogger, youtuber, naturópata.


MÁS SOBRE LA ARCILLA DE USO EXTERNO EN EL BLOG
En esta entrada del blog tenéis más información: Arcilla Medicinal de Uso Externo: Cómo Utilizarla

BIBLIOGRAFÍA
- La Salud de la Botica del Señor, Maria Treben, editorial Ennsthaler, 2012.
- Natural History, Pliny, (volume IX, libri XXXV, LVII), english translation by H. Rackhan, Harvard University Press, London, MCMLXI.
- The Codicil to My Will for the Healthy and the Sick, Sebastian Kneipp, H. Grevel & Co., London,1897. 
- El Poder Curativo de la Arcilla, Raymond Dextreit, editorial Océano Ibis, 1998.
- El Poder Curativo de la Arcilla, Jorge Sintes Pros, editorial Sintes, 1977.
- Curarse y Rejuvenecer por la Tierra, el Sol, las Plantas, el Aire y el Agua, Raymond Dextreit, editorial Acuario, 1983.
- Nuevo Tratado de Medicina Natural, Raymond Dextreit y Michel Abehsera, EDAF, 2001.
- Cura natural por la Arcilla, Raymond Dextreit, Arín, 1984.
- Cómo Cura la Arcilla, Marie-France Muller, RBA Ediciones de Librerías, 1998.
- La Reforma Pro-Salud, J. Amigó, tomo 1, autoedición del autor, 1988.

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